22 julio, 2010

LA SANTA RODILLA: Monologías

El mimo peruano Hugo Suárez empezó haciendo teatro callejero en la Plaza San Martín de Lima. A principio de los ochenta decidió emigrar a Europa. Con los elementos clásicos y un poco de Marcel Marceau (la cuerda, la caminata, el muro) se estuvo buscando la vida por plazas de España, Francia y Alemania. Pronto empezó a dar cursos, estaba dando uno en Bari, Italia, cuando conoció a la pianista bosnia Inés Pásic. Se pusieron a investigar otras formas de expresión, revisitaron el teatro de sombras, estudiaron el teatro de figuras, investigaron en nuevos tratamientos de iluminación, escenografía y movimiento y así descubrieron las posibilidades expresivas del cuerpo. Las manos se convirtieron en bailarinas y las rodillas en músicos. De Hugo e Inés han surgido numerosas iniciativas y ramificaciones. En 2004 Hugo Suárez formó La Santa Rodilla con su discípula Ana Santa Cruz, actriz y titiritera Licenciada en Teatro en la Universidad Católica de Perú y con los actores Renato y Roberto White. El nombre del grupo une al apellido de Ana una explicita alusión a los orígenes: la rodilla del propio Suárez.

El lunes pasado participaron la XIII Verbena con Títeres que tuvo lugar, como cada año, en un sitio tan apropiado para el teatro como es la Huerta de San Vicente, Granada, maravilloso lugar que sirvió de inspiración al poeta Federico García Lorca.


La Santa Rodilla: Monologías

La Santa Rodilla: Monologías

La Santa Rodilla: Monologías

La Santa Rodilla: Monologías

20 julio, 2010

LA COLMENITA

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En Granada tuvimos la suerte de ver el pasado domingo 18 a la Compañía cubana de teatro infantil “La Colmenita”. En su gira por España desarrolló tres actividades en la ciudad. Les pude ver en el Auditor del Parque de las Ciencias con la obra “Meñique”, inspirada en un cuento de José Martí (La Habana, Cuba 1853-1895. Político, pensador, periodista, filósofo, poeta). 

Esta recreación teatral narra las aventuras de tres hermanos, Pedro, Pablo y Meñique que sortean todo tipo de pruebas para ganar la mano de la princesa. Al final se demuestra que el saber y la inteligencia valen más que la fuerza.
La Colmenita se fundó el 14 de febrero de 1990 por Carlos Alberto Cremata. Nació con el objetivo de fomentar valores humanos a través de la creación artística; integra a niños y niñas con necesidades educativas especiales al disfrute del arte. Es un proyecto donde participan algunos niños con discapacidad a los que esta experiencia les ayuda a descubrir y trabajar con las artes escénicas. Ellos fusionan la esencia del teatro y la música cubana.


La Colmenita

La Colmenita

11 julio, 2010

I MARATÓN FOTOGRÁFICO FA! FESTIVAL


El jurado designado para la elección de los ganadores del I Maratón Fotográfico FA! Festival bajo el lema “La calle Fuencarral y su particular modo de vida”, compuesto por Joel Aguilar (Fotógrafo Oficial de FHotoEspaña 2010), Domingo Cruz (Fotógrafo y Director del Festival Fuencarral Activa), Javier Arboledas (Fotógrafo y Coordinador del Maratón Fotográfico FA! Festival), José Aragón (Fotógrafo de Moda) y Antonio Porteiro (Fotógrafo y Studio Manager de Q17 Studios), ha acordado emitir el siguiente fallo:

Primer Premio: "Sin título”, de Lissette Matalón.

Segundo Premio: “Los maniquíes sonrientes”, de Ángel Miñambres.

Tercer Premio: “Maquina limpiando la calle Fuencarral”, de Jorge Bretón.


Madrid, a 22 de junio de 2010



05 julio, 2010

NOMBRES INSEPARABLES DE SU ARQUITECTURA



--> En Caracas, Venezuela, sucede algo muy curioso; los nombres de las esquinas son siempre un compendio de su historia. Sirven para mantener viva algunas tradiciones históricas. Cada nombre está ligado a una historia, ya sea humorística, histórica, triste, todas ligadas al pasado de la ciudad. Quizá es la única ciudad en el mundo donde cada esquina tiene un nombre y, que sólo un nativo podría nombrarlos en su orden correcto. Son nombres inseparables de la arquitectura. La vida de la ciudad deja impresa sus huellas en esos nombres de calles, plazas, esquinas. Las siguientes esquinas se encuentran alrededor de la plaza Simón Bolívar, palpitante corazón de la urbe caraqueña, allí experimenté la placidez en horas alegres.

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Esquina las Gradillas
Debe su nombre a las gradas o “gradillas” que aquí existían para bajar de la Plaza de Armas o Plaza Mayor de la colonia. En esta casa vivió Simón Bolívar durante el tiempo de su matrimonio con Teresa Rodríguez de Toro.


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Esquina principal
En esta esquina se edificó un fortín de dos pisos llamado “El principal”, destinado a oficiales y soldados, del cuál partían las ordenes de las autoridades militares a la guarnición de la ciudad. En el año 1606, esta esquina era conocida como “Cárcel Real”, por haber existido allí la casa del capitán general.

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Esquina Padre Sierra
Esta es una de las pocas esquinas cuyo nombre ha perdurado sin cambio alguno desde los tiempos de la colonia, hace más de trescientos años. A esta particular esquina se le dio el nombre del padre Don José de Sierra, capellán de las Monjas Concepciones, quien en 1766 vivió en la casa que se ubicaba en este lugar.


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Esquina Las Monjas
Debe su nombre al convento de las monjas Concepcionistas que existió en aquel lugar en los tiempos de la colonia. En el año de 1874 Guzmán Blanco decretó la prohibición de los conventos en Caracas, obligando a salir a las monjas de esta abadía.
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Esquina de San Francisco
En el año 2001 la Ceiba de San Francisco fue declarada Patrimonio Natural, por su valor histórico y ecológico. Fue sembrada en el año 1866. Se encuentra justo en frente de la iglesia del mismo nombre, la cual posee 143 años de historia, vida y folklore.
Si la Plaza Simón Bolívar es el alma de Caracas, la esquina de San Francisco, con su árbol y templo, es la historia de un recuerdo y de una ciudad. En la actualidad la monumental Ceiba mide más de 35 m de altura con una circunferencia de 4 m.

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Iglesia de San Francisco, en esta famosa iglesia refrendó Simón Bolívar el titulo de Libertador.


04 julio, 2010

TINA MODOTTI: GARIBALDINA Y ARTISTA

Paseando por Caracas, Venezuela, encontré el libro “Tina Modotti una lente para la revolución”, de la escritora argentina Patricia Espinosa. Recién he terminado de leerlo y, como estoy bajo los efectos de esta extraordinaria y enigmática mujer, aquí les dejo una breve reseña sobre su vida.


Tina Modotti nació en Italia, el 17 de agosto de 1896 y falleció en México, cuarenta y seis años después. A los 17 años emigra a Estados Unidos y a los 21 se casa con el poeta y pintor Roubaix de l'Abrie Richey. Al año siguiente incursiona en Hollywood como actriz de películas.

Fotógrafa; revolucionaria; militante comunista; expatriada; refugiada política; musa de grandes poetas; brigadista internacional. En 1921 conoció a Edward Weston, gran fotógrafo norteamericano que le enseñó a usar la cámara. Trabaja como su modelo y eso hace que ella se interese por la fotografía, por lo que comienza a estudiarla con él.

Conmovida por la explotación en la que vivía la clase trabajadora de la posrevolución mexicana, Tina se convierte en activista revolucionaria desde principios de los años veinte desarrollando fuertes lazos con miembros del grupo de la Unión Mexicana de Artistas, entre los que se encuentran Manuel Álvarez Bravo, Diego Rivera, Charlot, Orozco y Siqueiros. En 1927 se afilia al Partido Comunista Mexicano y desde ese año hasta 1940 trabajó como editora, colaboradora y fotógrafa de la revista Folklor Mexicano.


Ella buscó durante mucho tiempo algo que le diera sentido a su existencia y que a la vez no se limitara a su satisfacción personal, y ese algo fue la fotografía. No se consideraba una gran fotógrafa, sino una mujer interesada en captar la realidad sin eufemismos: “Me considero una fotógrafa y nada más, y si mis fotografías se diferencian de lo generalmente producido en este campo, es que yo precisamente trato de producir no arte, sino fotografías honradas, sin trucos ni manipulaciones.”


Esta mujer, adelantada a su tiempo, murió en un taxi supuestamente por un ataque cardíaco un 5 de enero de 1942. En su lapida en el panteón Dolores de la Ciudad de México se lee un verso de Pablo Neruda:



"Tina Modotti, hermana, no duermes, no, no duermes;
tal vez tu corazón oye crecer la rosa
de ayer, la última rosa de ayer, la nueva rosa."


Famosa foto que le tomó Edward Weston en el umbral de su casa,

envuelta en un chaly con la mirada perdida a lo lejos. Su actitud es la de alguien que quiere perderse en el anonimato.


Se sentía tan cómoda con su cuerpo que no veía razón para ocultarlo, y así se la ve,

orgullosa de su desnudez, en una de las tantas fotos que le tomó Edward Weston.


El revolucionario cubano Julio Antonio Mella (1928), líder estudiantil.

Pasó por la cárcel y el exilio, y fue asesinado cuando paseaba del brazo de Modotti.

Volcó su alma y su lente en las atractivas formas de su amante resaltando su

perfil de héroe griego mientras lideraba un acto público.

Por esa foto fue conocido Mella en todo el mundo después de su muerte.


Tina logró capturar con su cámara la nobleza y energía
de una sociedad matrialcal. También Frida Khalo posó para ella.


Sus fotografías evidencian una profunda comprensión del sufrimiento
humano y nunca pierde de vista al hombre común.


Tina tuvo un fuerte apego al aquí y ahora. Vivió como si cada minuto
de su vida fuese el último, no es extraño entonces que eligiese
la fotografía como su medio más afín.


El arreglo casual de estos abjetos de uso cotidiano daban como
resultado una composición muy poderosa,
que deja bien claro la postura ideológica de su autora.