Lo que intencionalizo en una foto no es ni Arte, ni la Comunicación, es la Referencia, que es el orden fundador de la fotografía. (Roland Barthes)
12 abril, 2011
LA MEMORIA NO GUARDA PELÍCULAS, GUARDA FOTOGRAFÍAS
15 marzo, 2011
INAUGURACIÓN DE "CARIÑO, DEJA YA DE CONFUNDIRME"
Catálogo de la exposición
"El Cañonazo", periódico oficial de la Feria Internacional del Libro de la Habana
Presentación de la exposición y lectura de poemas a cargo de Olga Lidia, Directora del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales. Foto: © Nestor Martí
Junto a Olga Lidia, directora del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, Rubén del Valle, Director del Consejo Nacional de las Artes Plásticas y Marilym Sampera, curadora de la exposición. Foto: © Nestor Martíy Antonio G. Margolles. Foto: © Nestor Martí
14 marzo, 2011
08 febrero, 2011
CARIÑO, DEJA YA DE CONFUNDIRME

La exposición de fotografía “Cariño, deja ya de confundirme” se enmarca dentro de la Feria Internacional del Libro de La Habana. Tendrá lugar el día 18 de febrero, 5:00pm, en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, Ciudad de La Habana. Tengo el privilegio de contar, el día de la inauguración, con tres voces destacadas de la poesía cubana: Soleida Ríos, Lina de Feria y Liudmila Quincoses.
En este trabajo pretendo, de una forma deliberada y contumaz, mostrar esa auto-conciencia de la multiplicidad y pluralidad de la propia identidad. Si bien entiendo que la preocupación por la identidad es universal, es éste un momento político, social y cultural es especialmente proclive para que la mujer realice un ejercicio de introspección autobiográfica. La fotografía, como la literatura, ha representado para la mujer un lenguaje idóneo en la expresión de estas indagaciones sobre el propio ser.
Liudmila Quincoses (Sancti Spiritus, 1975)
05 febrero, 2011
DÍAS DE LLUVIA Y SOL

Días de lluvia y sol
Fotografías de Leo Simoes
A todo largo recorrido, del cuerpo y la expresión, suceden,
como interminables estaciones de apeo,
unas huellas desnudas y rotas.
Javier Búrdalo
Rastros cercanos
Los viajes están repletos de rostros y lugares extraños que de repente pasan a formar parte de nuestra realidad más inmediata. Frente a lo novedoso nuestra capacidad de asombro aumenta, estamos especialmente atentos a los estímulos que recibimos y somos más conscientes de los vínculos que generamos a nuestro alrededor. Así es como la predisposición al conocimiento del mundo exterior genera paralelamente el descubrimiento de uno mismo.
Leo Simoes revela este proceso de aprendizaje personal a través de sus fotografías y, además, nos invita a contemplarlas como espectadores activos capaces de generar relatos propios. Para facilitar el desarrollo de una narrativa global e integradora, el autor utiliza diversos registros fotográficos que le permiten trazar diferentes líneas de comunicación dependiendo de los motivos representados.
El equilibrio de las composiciones y la utilización del blanco y negro favorecen la creación de paisajes calmados, envueltos en un halo de irrealidad y misterio, que dan pie a la reflexión. Por ello, si dirigimos nuestra mirada a los cielos nubosos que dominan el horizonte, es fácil que nos adentremos en el paradigma romántico relativo a la magnitud de la naturaleza o la incertidumbre del porvenir.
A través de los retratos descendemos un pie a la tierra y tomamos conciencia de la vida de los habitantes del lugar. Observamos con detalle sus rasgos, nos reconocemos en sus gestos, y comprendemos que tras el velo cultural dormitan nuestros mismos miedos e inquietudes.
En la cotidianidad del viaje se dan también encuentros fortuitos con otros seres vivos u objetos con los que establecemos relaciones a nivel sensorial y estético. El autor fotografía estos motivos de manera intuitiva, como si se tratase de una manifestación espontánea de los ritmos plásticos de la ciudad que, por supuesto, son necesarios para entender el sentido de la obra. Un conjunto de vivencias que exceden las vinculaciones geográficas para formular narrativas más complejas en las que se amplia el ámbito de participación del espectador.
Nerea Ubieto
25 enero, 2011
TEREZÍN, PELOTA ROTA
Siempre he pensado que hay asombro y aturdimiento al salvar grandes distancias y hallarme en otro sitio. Acepto empíricamente que saltando a la comba algunos meridianos en unas cuantas horas nos podemos encontrar en aquella lejanía fabulosa que nos pareció inasequible.
Todas las ciudades acaban por parecerse. Toda ciudad es un mundo que nos habla por medio de símbolos y evocaciones. El diálogo es posible porque de una generación a otra vuelven siempre las mismas cosas, y la ciudad es testigo de esa movilidad esencial que dan los siglos. “Sólo a un loco en su demencia-decía T. S. Eliot- le puede parecer que gira alrededor de lo que gira con él”.
Pues allí me fui, a esa ciudad fantaseada: Terezín, a 60 km de Praga, República Checa. Es más conocida como el campo de concentración de Theresienstadt. Situada cerca de Litomerice y construida por Josef II a finales del s. XVIII, es la muestra única de fortificación de la época del clasicismo. La ciudad fortificada de ladrillos rojos fue utilizada como modelo de guetto judío durante la segunda Guerra Mundial. Allí recordé aquella canción de Silvio “…en invierno y verano es igual: tras alambres no hay estación. Terezín de los niños jugar con la muerte común, mientras pintaban el cielo azul, mientras soñaban con corretear, mientras creían aún en el mar, y los llevaban a caminar para no regresar…”
Terezín debe su nombre a la emperatriz María Teresa. Casi desde sus inicios, la Pequeña Fortaleza fue utilizada como prisión, a la cual fueron enviados, además de soldados, muchos combatientes de las batallas de liberación nacional en Europa Central y Sudoriental.
En marzo de 1939 Bohemia y Moravia fue ocupada por las tropas nazis y las prisiones existentes fueron llenándose como consecuencia del terror nazi, la Pequeña Fortaleza fue transformada en una cárcel de la Gestapo de Praga, en 1940. Los primeros prisioneros fueron trasladados al lugar ese mismo año, el 14 de junio, y durante la Segunda Guerra mundial pasaron por la Fortaleza unos 32 mil prisioneros, de los cuales 5 mil fueron mujeres. Se trató principalmente de checos, sin embargo, con el tiempo fueron incluidos ciudadanos de varias nacionalidades: ciudadanos de la entonces Unión Soviética, polacos, alemanes y yugoslavos. En 1945 fueron encarcelados prisioneros de guerra británicos, soviéticos y franceses.
El destino de los prisioneros judíos fue particularmente difícil. La mayoría fueron recluidos a causa de las más diversos movimientos de resistencia. Para muchos la Fortaleza fue sólo una estación de tránsito en su camino hacia los tribunales nazis, prisiones, penitenciarias y campos de concentración, donde perecieron unas 5 500 personas. Sólo en Terezín perdieron la vida unas 2 600 personas a causa de las pésimas condiciones de la prisión enfermedades y torturas.
A finales de la guerra se expandió en las saturadas cárceles nazis una epidemia de fiebre tifoidea. Los altos mandos nazis nada hicieron por detenerla. Cuando estos escaparon, el 5 de mayo de 1945, médicos y enfermeras de Praga iniciaron una inmensa campaña de ayuda humanitaria, asistidos por la ciudadanía local. El 8 de mayo arribaron a Terezín los primeros vehículos del Ejército soviético y la intervención de sus unidades sanitarias fue decisiva para acabar con la epidemia.
En las inmediaciones de la Fortaleza fue establecido en septiembre de 1945 el Cemeterio Nacional, adonde fueron trasladados y sepultados los restos mortales de unas 100 mil víctimas que perecieron en la cárcel policial de la Gestapo, en la Fortaleza, así como en el gueto judío de la ciudad de Terezín y en el campo de concentración de Litomerice. Por iniciativa de los ex prisioneros y los familiares de las victimas, el Gobierno de Checoslovaquia decidió establecer en 1947 el Monumento de Terezín, cuyo fin es recordar las desastrosas consecuencias de la privación de la libertad, la democracia y los derechos humanos.
Puesto de guardia. Lugar destinado a censurar la correspondencia de losprisioneros y donde los mismos eran sometidos a interrogatorios
Oficina del comandante. Dirigida durante la guerra por Heinrich Jöckel,conocido entre los prisioneros por su crueldad
Depósito de ropa. En este lugar los prisioneros debían cambiar susropas por uniformes militares de los ejércitos derrotados
Entrada con la inscripción "Arbeit macht frei". Esa frase eracomún en gran parte de los campos de concentración nazis
Primer patio. Dividido en dos bloques A y B, en los cuales hay 17celdas comunes y 20 confinamientos independientes
Barbería modelo. Diseñada en 1944 para mostrar cómo lasautoridades de la prisión respetaban las normas sanitarias
Pasaje subterráneo. Forma parte de la fortificación original, pero no fue utilizadadurante la ocupación. Conduce al lugar donde eran ejecutados los prisioneros
Cuarto patio. Se comenzó a construir en 1943. Los primeros prisionerosfueron transportados al lugar en otoño de 1944


























