24 octubre, 2011
POESÍA DEL DESARRAIGO
19 octubre, 2011
CURSO BÁSICO DE FOTOGRAFÍA

16 octubre, 2011
IMPOSTURAS DE LA REALIDAD

"Una contribución al conocimiento es más interesante que una contribución a la fotografía. Para el fotógrafo es más importante fotografiar un momento concreto y preciso, mientras que para la cultura esto no tiene importancia".
(Boris Mikhailov)
Boris Mikhailov Andreyevich es un fotógrafo que ha sido descrito como uno de los artistas más importantes y admirados que han surgido de la añeja URSS. Su obra acabó por obtener un gran reconocimiento tanto en Occidente como en los antiguos países del Este a partir de los noventa. Tenía una visión diferente frente a los tópicos y la imagen autorizada. Fue encarcelado dos veces por la KGB, ya que consideraban como pornográficas unas imágenes que le había tomado a su esposa desnuda. Nació el 25 de agosto de 1938 en Jarkov, Ucrania. Aquí vivió y trabajó durante varias décadas. Ingeniero de profesión, comenzó a motivarse por la fotografía de manera autodidacta.
Su obra está considerada como fotografía conceptual encarada al realismo socialista que existía en la extinta Unión Soviética. A finales de la década de los sesenta tuvo su primera exposición. Su obra más famosa es de este período (1968-1975) "Red Serie". En estas fotografías utiliza principalmente el color rojo; documenta lo cotidiano haciendo retratos que aumentan el contenido mediante el empleo excesivo del color rojo, color con sugerencias políticas. En “Klebrigkeit” (1982) añade notas, a modo de diario a sus fotografías. Comienza a transformar sus imágenes en documentación histórica. Examina a través del objetivo los restos de la Unión Soviética, retratando la realidad más descarnada de la Perestroika. En la serie “Art Dusk” (1993) recuerda la evacuación a los Urales durante la Segunda Guerra Mundial cuando era un niño. Las imágenes, de tono azul, describen la vida en la calle de la Ucrania capitalista.
Actualmente vive y trabaja entre Jarkov y Berlín. Ha sido galardonado con el Hasselblad Foundation International Award en 2000 y el Citibank Photography Prize en 2001. Sus exposiciones y libros han obtenido gran reconocimiento internacional.
12 octubre, 2011
03 octubre, 2011
01 octubre, 2011
OBJETO ÍNTIMO
En la era de los libros digitales, una pequeña editorial de Matanzas se empeña desde hace un cuarto de siglo por crear, como en la Edad Media, obras incunables con páginas ilustradas a mano. Desde su fundación en 1985, Editorial Vigía se instaló en la casona colonial más antigua de Matanzas, ciudad considerada la "Atenas de Cuba'' y situada 100 kilómetros al este de La Habana.
La editorial realiza ediciones de libros, plaquettes, revistas, catálogos y otros, con materiales rústicos, papeles desechables, desechos industriales, elementos naturales, textiles y otros. Mimeografiadas. Iluminadas a mano. Firmadas por sus autores. Numeradas. Totalmente manufacturadas.
"Algunos se preguntan si el libro de papel va a desaparecer, pero no lo creo. Mientras exista el hombre, habrá libros de papel'', añade Estévez, poeta, pintor y encargado del diseño de la portada de los atrayentes libros.
"Nuestro objetivo es hacer un libro humano, un objeto íntimo, precioso, tanto por su contenido como por su forma. Nuestra filosofía se contrapone a la del libro de bolsillo, hecho para ser manipulado sin cuidado u olvidado sobre un mostrador'', explica Rolando Estévez, de 57 años y uno de los fundadores de Ediciones Vigía.
Editorial Vigía. Fotografía © Carmen Rivero
Editorial Vigía. Fotografía © Carmen Rivero27 septiembre, 2011
MOSAICO DE PALABRAS
“As palabras que me eram caras o sâo ainda;
continuo sempre submetido ao seu poder;
Sua encantaçâo murmurada ou sonora
Sabe sempre comover. Me da mesma maneira”
(Léo Larguier, Meus vinte anos e eu)
Me preocupa la palabra por una motivación profundamente vital. Me preocupa porque me he dado cuenta de su poder fabuloso, y en cierto modo misterioso, contenido en esas leves celdillas sonoras de la palabra. Porque las palabras, las más grandes y significativas, encierran en sí una fuerza de expansión, una potencia irradiadora, de mayor alcance que la fuerza física incluso en la bomba, en la granada. Las palabras poseen doble potencia: una letal y la otra vivificante. Un secreto poder de muerte, parejo con otro poder de vida; que contienen, inseparables, dos realidades contrarias: la verdad y la mentira, y por eso ofrecen a los hombres lo mismo la ocasión de engañar que la de aclarar, igual la capacidad de confundir y extraviar que la de iluminar y encaminar. En la materia amorfa de los vocablos se libra, como todo en el vasto campo de la naturaleza humana, la lucha entre los dos principios, de Ormuz y Arimán, el del bien y el mal. Por eso yo, como aquél escritor georgiano, las intento masticar más que un trozo de pan.
























