11 marzo, 2012

EL OTRO, LO DIFERENTE


Joel Peter Witkin, fotógrafo neoyorquino, construye el escenario y la pose estudiada de sus personajes, a menudo plagados de referencias mitológicas o de citas y homenajes, distorsionados, a otras obras de arte clásico. Resuelve sus imágenes-cuadro, presentadas invariablemente en blanco y negro, con un cierto envejecido o virado, y casi siempre manipuladas mediante rayados del negativo.

La exquisitez del tratamiento de la imagen, el gusto por el detalle, la cuidada eliminación, casi siempre difusa, y la impecable puesta en escena, chocan frontalmente con la montuosidad hiriente de los motivos fotografiados. La constante recurrencia en sus imágenes a cadáveres, miembros seccionados, fetos muertos o, en su defecto, a individuos anormalmente presentados como mutilados, hermafroditas o personajes presentados en actitudes abiertamente sadomasoquistas, pretende generar en el espectador una reacción doble y contradictoria de atracción-repulsión.

© Joel Peter Witkin
© Joel Peter Witkin
© Joel Peter Witkin
© Joel Peter Witkin
© Joel Peter Witkin
© Joel Peter Witkin
© Joel Peter Witkin

13 febrero, 2012

STANDIGE VERTRETUNG


--> La idea, el concepto del nombre del restaurante-bar “Standige Vertretung” (“Representación Permanente”) está relacionado con la historia más reciente de Alemania. Entre la República Federal Alemana y la República Democrática Alemana no había embajadas. Existían representaciones permanentes en Bonn y Berlín Oriental. Cuando cayó el muro se desató una querella fuerte entre la vieja y la nueva capital. Bonn perdió por muy poco. Unos 50.000 habitantes de Renania se cambiaron en 1998 a Berlín, 50 años de Bonn eran historia. 

Ese tiempo apasionante está representado en el “Standige Vertretung” que pude conocer el pasado verano. Sus paredes están llenas de motivos de la época: viejos carteles de la estación de tren de Bonn (la antigua capital, situada en Renania-Westfalia), fotos de políticos alemanes de aquel periodo del milagro alemán (Adenauer, Schmidt, Gensche). Así se explica lo de “representación permanente” que era el nombre de la oficina de intereses germano occidental en la ciudad; los soviéticos (co-administradores de la ciudad, junto con los demás aliados), jamás permitieron que tuviese una representación de mayor rango.
La agencia de noticias AFP tituló: “La “Standige Vertretung no es cualquier bar, es un libro de lectura política. La historia de las últimas décadas se encuentran de nuevo aquí".

Standige Vertretung. Berlín. © Carmen Rivero

Standige Vertretung. Berlín. © Carmen Rivero

Standige Vertretung. Berlín. © Carmen Rivero

Standige Vertretung. Berlín. © Carmen Rivero

Standige Vertretung. Berlín. © Carmen Rivero


Standige Vertretung. Berlín. © Carmen Rivero

08 febrero, 2012

SILENCIO Y OLVIDO

Presentación publicación Silencio y olvido


El próximo viernes, 10 de febrero, a las 20 horas, en la Sala de Proyecciones del Palacio de Abrantes, el autor de la publicación, el fotógrafo Leo Simoes, presentará el libro titulado Silencio y olvido, un proyecto en el que ha colaborado la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, y que cuenta con textos de Enric Mira, Miguel Ángel Madrid y Javier Búrdalo.


Viernes, 10 de febrero, 20h.

Palacio de Abrantes

Granada


"Silencio y olvido es un libro que documenta el rostro humano y los posos de la cultura material e inmaterial de Lobras, Tímar y Los Morones pero quizás, ante todo, sea un libro que revele la idea de lo que todavía, con humildad, persiste y puede persistir como lugar, como expresión de un modo de existencia que se maneja con conceptos de tiempo, de experiencia, de relación o de memoria, conceptos de los que ya casi tenemos la certeza de haberlos perdido”.


Enric Mira


17 enero, 2012

LA MEMORIA MISMA


"Hay que estudiar el trabajo de otros fotógrafos, de los buenos, de los mediocres

y de los malos, para no cometer los mismo errores".

Frances Benjamín Johnston


Lo que una mujer puede hacer con una cámara es el título de un famoso artículo de Frances Benjamín Johnston publicado en el Ladies Home Journal en 1987, un hito en la historia de la fotografía, una ayuda y un referente para mujeres que querían alcanzar cierta independencia, para no tener que someterse al yugo de un padre, de un marido o de la familia.

Leer hoy este artículo nos provoca cierta sonrisa, lo leemos en clave distinta, han pasado más de cien años, a más de uno le puede parecerle muy ingenuo, casi naïf, pero debemos trasladarlo a 1897, y ver lo que supuso entonces, de ayuda, para algunas mujeres a encontrar su propia voz y su salida profesional. Johnson lo escribió con 34 años, cuando ya había alcanzado experiencia y prestigio y su nombre ya significaba algo en el mundo de la fotografía.

Fue una de las primeras mujeres fotógrafas americanas, unas de las primeras fotorreporteras de su país y una defensora tenaz a lo largo de su vida, de las mujeres fotógrafas y de sus derechos.

Nació en 1864, (Grafton, West Virginia), vivía en un entorno privilegiado, sin embargo, desde muy joven tuvo claro que quería conseguir la autosuficiencia económica, crearse su propia trayectoria y modo de vida, por eso quiso formarse artísticamente.

El fotoperiodismo fue una de las salidas profesionales del momento para algunas mujeres, Johnston sobresalió, se convirtió en una pionera en varios ámbitos. Ella era consciente que en un futuro sus fotos servirían para saber sobre su época. El reportaje titulado Mammoth cave by Flashlight en 1892 la consagró como fotógrafa.

Fotografió a personajes tan emblemáticos como el escritor Mark Twain, a la escritora Charlotte Perkins, Susan B. Anthony, conocida por el importante papel que jugó en el movimiento de los derechos de la Mujer en el s. XIX. En 1896 se pone al mundo por montera al autorretratarse de mujer liberada, con la voluntad de representar a la “New Woman”; en la pose adopta una actitud algo desafiante, en una mano sostiene un cigarrillo y en la otra una jarra de cerveza. Esta fotografía se ha convertido en su autorretrato más famoso, pues se autorretrató con frecuencia adoptando diferentes personalidades.

En el año 1900 la seleccionaron para actuar como una de las delegadas del International Congress of Photography celebrado conjuntamente con la Exposición Universal de París. Habló en nombre de las fotógrafas americanas y comisarió una muestra de unas 150 imágenes de más de 28 fotógrafas de su país. La exposición viajo a Rusia, así ponía en evidencia que existía mujeres con talento capases de expresarse en el campo de las artes visuales, un mundo que se les había negado hasta entonces, por estar dominado por hombres.

Johnston recorrió muchos km anualmente, entre 1933 y 1939, en su búsqueda por encontrar los iconos del pasado arquitectónico americano a punto de desaparecer, así logró descubrir lugares olvidados desde hacía décadas.

Sus fotografías documentaron para las generaciones futuras ejemplos de la primera arquitectura americana. Sus fotos abrieron los ojos al público de la importancia de la conservación y de la arquitectura, tiempo antes de que la conciencia de patrimonio y conservación se convirtieran en algo popular.


En contraste con la vida que llevó, bastante pública y mediática, su muerte pasó casi desapercibida por la prensa, por lo que se sabe, sólo el New Orleans Times-Picayune se hizo eco de su muerte pero con una fecha incorrecta. El trabajo de Frances Benjamin Johnston fue un regalo para los ciudadanos de su país.














06 enero, 2012

ESTRATEGIA DE APROPIACIÓN


Christian Boltanski (París, 6 de septiembre de 1944) ha merecido atención internacional por su gran cuerpo de trabajo. Su obra a contribuido de manera substancial a la fotografía, la instalación y el cine.


Su trabajo obedece más a una estrategia de apropiación para otorgar un significado a su obra, que a una práctica fotográfica en toda regla. Sus fotografías anónimas, recogidas de álbumes de fotos familiares o de archivos abandonados, forman un catálogo indefinido de personajes de los cuales el autor pretende recuperar su memoria. Su propuesta, marcadamente nostálgica y, a menudo, elegíaca, se basa en la recuperación de una memoria colectiva, donde la sucesión ingente de rostros humanos, frecuentemente borrosos o desenfocados, consigue rescatar a los seres fotografiados de la condición de masa para dotarlos de la categoría de individuos particulares, aunque no siempre claramente identificados. Su mensaje critico nos habla habitualmente de las desgracias sufridas por el género humano, ya sean debidas a catástrofes naturales, matanzas masivas u holocaustos, donde el ser humano, despojado de cualquier atributo particular, ha sido convertido en una materia colectiva informe y sin identidad. Su trabajo va dirigido expresamente a recuperar esa idea de identidad borrada por el tiempo y de dignificación de la individualidad perdida. Boltanski es un artista que dentro de esas referencias históricas del conflicto y la memoria propone una nueva forma de ver el arte y la sociedad.


© Christian Boltanski

© Christian Boltanski

© Christian Boltanski

© Christian Boltanski

© Christian Boltanski

© Christian Boltanski

© Christian Boltanski

© Christian Boltanski


17 diciembre, 2011

SALTO AL VACÍO


Ives Klein (1928-1962) fue un artista francés respetado como una significativa figura dentro del movimiento neo-Dadaísmo. Su obra resulta pionera dentro de los medios audiovisuales. Lo hace fundamentalmente con la fotografía, el cine y posteriormente el video.

Una de sus obras más emblemáticas de Klein, y que influyó de manera determinante en tanto que precursora del accionismo, el body art y la performance, es la titulada “Salto al Vacío”, realizada en octubre de 1960.

Esta obra conecta con la idea del artista de inmaterialidad y espacialidad. Así, el cuerpo del artista se integraba en el espacio cósmico mediante un salto que plasmaba la sensación visual de levitación. Esta idea de levitación espiritual obsesionaba a Klein, seguramente como resultado del ejercicio de las artes marciales y de su peculiar concepción del zen y de la cultura oriental. Esto, unido a las noticias sobre lanzamientos de naves espaciales a la conquista del espacio exterior, influyó, sin duda, para que Klein concibiese su particular manera de fundirse con “el mundo espacial de la sensibilidad inconmensurable”.

Para ello, Klein, como yudoca consumado y entrenado en la técnica e caer sin dañarse, realizó su acción en diversas ocasiones. Con ello, pretendía trascender su propia existencia terrenal. Su peculiar “miniserie” de Salto al Vacío comenzó el 12 de enero de 1960, al saltar a la calle desde un edificio de dos plantas. La hazaña se saldó con un tobillo torcido. El sabía que para plasmar artísticamente sus ideas sobre levitación no podía limitarse a realizar una acción entre unos pocos testigos. Por ello planeó la acción, una vez más, destinada únicamente a producir un documento fotográfico que atestiguase su singular acto. El artista se apostó sobre el tejado de una casa de siete metros de altura. Desde allí saltó con el afán de legitimar el primer “salto verdadero” y del que no se había producido documentación visual alguna.

Klein utilizó el formato de un períodico que colocó en distintos quioscos de París. Bajo el titulo de Teatro del vacío informaba, además de otras noticias, del salto de Klein. El periódico no sólo incluía la fotografía sino también un titular que decía: "¡Un hombre en el espacio", al que agregaba el subtitulo: "El pintor del esapcio se tira al vacío".


"Salto al Vacío" © Ives Klein


Fuente "Fotografía de creación" (José Gómez Isla)

10 diciembre, 2011

EL REGRESO IMAGINARIO

El escritor y cineasta Atiq Rahimi nació en Kabul (1962) y, una noche de diciembre de 1984, la abandonó. El exilio duró 18 años, hasta 2002, cuando Rahimi, para descubrir un Afganistán destruido por el "terror negro de la guerra", regresó a Kabul disfrazado de "fotógrafo inmediato-urgente".

El disfraz no engañó a nadie. "Iba vestido como un afgano, es mi país, mi idioma, pero los niños se reían de mí, incluso me insultaban". Y el escritor se convirtió en otro, en el otro yo, en el Atiq que nunca dejó Afganistán y aguantó la invasión soviética, la guerra civil, los talibanes, Al Qaeda y los bombardeos de Estados Unidos. Con su cámara, Rahimi recorrió todo Kabul, sacando a los paseantes, a la gente rezando, la vida cotidiana. Los dos Atiq conversan y aprenden a conocerse. El resultado es un libro, El regreso imaginario.

Desde que ganó el Premio Goncourt en 2008 por Syngué Sabour. La piedra de la paciencia (Siruela), su primera novela escrita en francés, Atiq Rahimi encarna para muchos el símbolo del exilio afgano. "Cuando dije que volvía, una revista me propuso documentar mi regreso y me dieron todas las cámaras de última generación". Pero no le gustaba lo que veía detrás del visor: "Muchos grandes reporteros sacaron fotografías del Kabul actual. Buscaba mi propia mirada, quería fotografiar las heridas, reencontrarme con mis cicatrices". Y se hizo con una vieja cámara akasse fawri-zarouri.

"Nasrudin busca las llaves de su casa bajo una farola. Un amigo suyo le pregunta: ¿Dónde las perdiste? En mi casa, respondió Nasrudin, pero ahí no hay luz. Yo soy como Nasrudin. Perdí en mi país la llave de la libertad y de la identidad y me fui a otro donde había luz, aunque sabía que no iba a encontrar nunca esta llave. Me la invento en mi imaginario, en mis películas y mis novelas".


El regreso imaginario © Atiq Rahimi.

El regreso imaginario © Atiq Rahimi.

El regreso imaginario © Atiq Rahimi.

El regreso imaginario © Atiq Rahimi.

El regreso imaginario © Atiq Rahimi.

El regreso imaginario © Atiq Rahimi.

El regreso imaginario © Atiq Rahimi.

El regreso imaginario © Atiq Rahimi.