04 octubre, 2014

Caligramas

Caligrama.
(Del fr. calligramme).
1. m. Escrito, por lo general poético, en que la disposición tipográfica procura representar el contenido del poema.
  

En mi resiente visita a La Habana compartí una mañana con el artista plástico Yornel J. Martínez. Conocí su último trabajo Caligramas, un homenaje a la poesía escrita en un momento donde el libro esta en crisis o mejor dicho el monopolio del libro. Hace mucho tiempo los poetas simbolistas buscaron una especie de sinestesia tipográfica, paginas y letras de diferentes colores y comunicaciones insólitas.

Mallarme hablo de la relación entre escritura y música, haciendo confluir la palabra como sonido y como signo. A Yornel en Caligramas le interesa que la tipografía gane un cierto aspecto autónomo y se levante por encima del discurso para jugar en el espacio del signo-símbolo, tomando como referente los ideogramas chinos y en general casi toda la escritura oriental, que es una polifonía de sentido acompañada de belleza visual, esto por un lado y los experimentos de los concretistas que es una escritura mas mínimal que casi raspa el silencio  como si estuviera allí la presencia de W y su metrónomo lingüístico.

Explora recursos tipográficos que alteran el discurso y mas que temporal el texto se convierte en espacial, tiene la intención con esa investigación visual de regresar por medio de la tipografía a la plenitud de la palabra a esa relación misteriosa del signo y el símbolo, hacer callar al signo y abrir nuevos espacios de significaciones a partir de los recursos tipográficos, intentando  fundir las fronteras de la poesía y la plástica apelando al recurso de la escritura visual.

Estos experimentos visuales poéticos intentan indagar en el espacio de la escritura como imagen rompiendo el infranqueable muro que hemos tendido entre el signo y el símbolo sacando la tipografía de un bloque estático y dándole a la palabra-imagen una nueva posibilidad expresiva.











28 agosto, 2014

REVISTA ALTERNATIVA P350

En algunas conversaciones que sostuvieron el poeta cubano Omar Pérez y el artista plástico Yornel J. Martínez Elías alrededor del año 2009, surgió la idea de fomentar un proyecto editorial que dialogara con contexto cubano: flexible,  mutante,  independiente de  la  industria  editorial. Un proyecto que desde la horizontalidad reuniera un caudal de información que lograra amplificar otras voces, evitando la jerarquización del discurso y que propiciara  además abrir un espacio desde lo creativo, con  el  fin  de  conseguir  una autonomía  cultural.


Así se creó P350, publicación autogestionada que se solventa con el reciclaje del papel de los sacos de cemento y que constituye una plataforma capaz de visibilizar  las propuestas  de grafiteros, tatuadores, diseñadores, artistas visuales, creadores espontáneos, poetas inéditos, etc.

P350 recibe su nombre básicamente del soporte donde se asienta.  Es el nombre de los sacos donde viene el cemento, sacos  que  por fuera dicen Portland P350 y esto es parte importante de la conceptualización del proyecto. Cuando normalmente en Cuba se usa el cemento, se bota el cartucho.  Ellos comenzaron a reciclar el cartucho y lo reutilizan como soporte para construir el block.

Desde el principio evitaron enmarcarse en cualquier perfil editorial que no fuese la expresión libre y la articulación de procesos creativos capaces de posibilitar renovadas formas de experimentación simbólica. Tienen la voluntad de que todos los temas fuesen abordados desde infinitas posibilidades, la única condición, si en algún momento existió alguna, fue que no hubiera exclusiones. 

P350, edición de arte, trabaja al margen de los imperativos comerciales y surge como un espacio de publicación en el sentido más amplio, expandiendo al máximo las posibilidades gráficas y artísticas del formato físico, fue concebida como un lugar de encuentro y  yuxtaposición azarosa de miradas, de interconexión entre las diversas prácticas artísticas y literarias.   No es una revista en el sentido estricto, ni un fanzine; es un espacio de libertad creativa que cuestiona el protagonismo de la gestión editorial, una plataforma horizontal que analiza el hecho mismo de la revista como la entendemos tradicionalmente -consejo editorial, serialidad, redes de producción y distribución, no pagan ISBN y se declaran anti-copyright-.

Antes que proyecto editorial se trata de un gesto, que se consolida a partir de las interacciones que suscitan  las presentaciones del proyecto, las cuales devienen espacio para sociabilizar, donde se  propicia el diálogo sobre temas variados y la interacción con la publicación, creando redes de relaciones e intercambio. Organizan presentaciones, intervenciones, exposiciones, lecturas, talleres, que  funcionan como resortes para provocar el debate y la movilidad del pensamiento, una excusa para juntarse a compartir algo y recuperar los espacios de construcción común. 

La variedad de números que conforman ya la colección, permite ver la diversidad de intereses y la creatividad de las personas que colaboran con este proyecto. Los números no se venden, circulan de mano en mano y los modos de realización son disímiles: esténcil, poesía visual, caligrafía, collage, garabato, lo que la convierte  en un objeto atractivo en sí mismo. Puedes encontrar en sus páginas desde un poema de Antonin Artaud hasta un ticket de  ómnibus, es una publicación con cierta propensión al collage y al corto circuito.


Colaboran con P350   Omar Pérez/ Amílcar Feria/ Ítalo Esposito/ Luis Eligio Pérez( de OMni)/ Elvia Rosa Castro/ Tamara Venereo/  Sandra Ramy/ Ailer/  Yaque-Mati/ Andrés Pérez/  Yerande González/  Rito Ramón Aroche/ Irving Vera/ Felipe Gaspar Calafell/ Danilo Maldonado (el sexto)/ Paco Myfriend/ Dojo Zen de Artemisa/ Julio Cesar Llópiz/ Maikel Iglesias/ Sergio Suarez/ Tamara Díaz/ Duhamel Xolot/ Amalia Iduate/  Alberto Ferrer/ Ana lyen/ Ricardo Ezquijarosa/ Orestes Hernández/ Lester Álvarez/ Luis Enrique/ Odey Curbelo/ Ezequiel Suárez/ Mario Castillo/ Ricardo Alberto Pérez/ Víctor Méndez/  Frency Fernández/ Luis Trápaga/ Lía Villares/Reynier Leyva (Novo) Gabriel Calaforra/ Héctor Antón Castillo/ Jorge y Larry/ Ernesto Santana/  Yornel J. Martínez Elías y el grupo de teatro “El ciervo encantado”.
















































  












































16 agosto, 2014

CAFÉ EMILIANA



En mi reciente visita a La Habana pude saborear el Café Emiliana, conducido por la poeta Soleida Ríos, que abrió por primera vez sus puertas en febrero de 1996.  Es un café ilusorio, fruto de la necesidad y el  buen humor, un espacio cultural real que tiene como primera virtud un público asiduo, que aporta inteligencia, creatividad, desenfado, entre otras buenas cosas.
 
Por el café han pasado numerosos poetas y narradores, críticos, ensayistas, profesores como  Roberto Fernández Retamar,  Antón Arrufat,  Domingo Alfonso, Pedro de Jesús, Sigfredo Ariel, Pedro de Oraá, Luis Lorente, Carlos Celdrán, Elvira Van Brakle, Reina María Rodríguez, Damaris Calderón, Víctor Fowler, Rito Ramón Aroche, Maggie Mateo, etc.  Uno de los más calificados humoristas cubanos de hoy, Doimeadiós, músicos e intérpretes como Alberto Tosca, Yusa,  Descemer Bueno, Kelvis Ochoa, Haideé Milanés,  William Vivanco, Telmary, Robertico Carcasés...  Una larga y honorable relación.

Si un espacio de esta naturaleza necesita una consagración, Café Emiliana la tuvo en agosto de 2005 con un programa musical exclusivo con dos estrenos de los compositores Descemer Bueno y Marta Valdés, en presencia de ella, y con su aplauso, donde participaron el guitarrista Rey Ugarte, Yusa, Haidé y Lin Milanés. 
 
En los cambios de estación, como un magnífico anticatarral, antes en el maravilloso patio del Palacio del Segundo Cabo, en La Habana, esta vez fue en la nueva sede del Instituto Cubano del Libro, en la calle Obispo y Aguiar, a las 4.30 de la tarde, bajo una tórrida tarde de julio.

       La poeta Soleida Ríos
      Duo Jade
      El poeta Omar Pérez
      El poeta Pedro Lòpez Cerviño
      Junto a los poetas Solida Ríos y Omar Pérez, en La Habana


03 agosto, 2014

ACCIÓN POÉTICA: SUSURRO

 
En la Plaza de Armas, sitio fundacional y primer espacio público de la Ciudad de La Habana, tuvo lugar el pasado mes de julio una acción poética coordinada por la poeta cubana Soleida Ríos: “Susurro”.

Susurrar, porque no se trata de lectura desde un podio, de incidencia colectiva sino del acercamiento a alguno de los transeúntes para, si éste consiente, leerle o, memorizado previamente, decirle un poema breve o fragmento de un texto mayor  que a juicio del “susurrador” pueda llegar a la persona en cuestión.

¿Qué se busca? Acercar la poesía a las personas, (con) moverlas, fraternizar. Que el gesto equivalga a un abrazo.

                                                       
 
                                                                                                               
                                                                                            
                                                                                                                                                

    
                                                                  


23 junio, 2014

PHOTOGRAPHIC VIEWS



Felice Beato (Corfú, 1833 o 1834 - Florencia 1909), fue un fotógrafo británico de origen italiano; el primero en dedicarse a la fotografía en Asia y el Cercano Oriente. Fotografió en Japón, India, Atenas, Constantinopla, la guerra de Crimea, y Palestina. También es famoso por sus trabajos de género, retratos, fotografías de vistas  y panoramas de la arquitrectura y paisajes de Asia y de la región mediterránea.

Sus viajes a muchas tierras le dieron la oportunidad de crear imágenes poderosas y duraderas de diversos países, individuos y eventos que no eran familiares para la mayoría de las personas en Europa y Norteamérica. Sus trabajos proveen imágenes de crucial importancia sobre la Revelión de la India de 1857 y la Segunda Guerra del Opio representando sus fotografías la primera obra sustancial de lo que se convertiría en el periodismo fotográfico. Su trabajo tuvo un impacto significativo en la fotografía de la época, y su influencia en Japón, donde trabajó con numerosos fotógrafos y artistas haciendo simultáneamente las veces de maestro debido a su experiencia, fue particularmente profunda y perdurable.

Uno de los grandes méritos de Felice Beato consistió en superar las limitaciones de este tipo de trabajo con los medios técnicos entonces vigentes. Dominar el complejo sistema de tomas fotográficas con el colodión húmedo no era tarea fácil y su experiencia anterior le ayudó a perfeccionar su método de trabajo. También fue pionero en el coloreado a mano de copias y en la elaboración de panoramas. Es posible que Beato aprendiera esta técnica de Charles Wirgman.

Entre noviembre  de 1861 y 1863, año en que Beato se trasladó a Japón, se interesó por la explotación comercial de sus fotografías de India y China. Sólo durante el mes de noviembre de 1861 llegó a vender más de cuatrocientas fotografías en el establecimiento de Henry Hering, quién después las duplicó y revendió. En 1886 Beato llega a Yokohama donde iniciaría la etapa más comercial de su carrera. Allí se dedicó a hacer retratos de los habitantes de las grandes ciudades y de los pequeños pueblos, donde captó con su cámara no sólo el rostro de los personajes, sino también el ambiente que les rodeaba, los paisajes que había visto reflejados en más de una ocasión en la pintura de artistas japoneses y occidentales. En 1868, con parte de estas imágenes, publicó su libro Photographic Views of Japan.


 © Felice Beato
  © Felice Beato
  © Felice Beato
  © Felice Beato
  © Felice Beato
  © Felice Beato
  © Felice Beato
 © Felice Beato
  © Felice Beato
 © Felice Beato
 © Felice Beato
 © Felice Beato
 © Felice Beato
  © Felice Beato






29 mayo, 2014

CAFÉ DULCE


El día 30 de mayo, en los Jardines del Castillo de la Real Fuerza (La Habana), se celebrará una fiesta interactiva donde habrá poesía, música, teatro, narración, juegos y acercamiento a diferentes saberes.En esta ocasión  se rendirá homenaje al cuentero cubano Onelio Jorge Cardoso, en su centenario, además de una ronda  para la trovadora Teresita Fernández que tuvo su partida recientemente y que regaló a Café Dulce una de sus más bellas actuaciones unos años atrás.


Durante el desarrollo de la fiesta se dará espacio al intercambio de mensajes en consonancia con el tema que anima este Café y se producirá de hecho un reencuentro amistoso entre niños que asistieron a Café Dulce a la edad de 5 o 6 años y hoy son adolescentes que harán sus propios aportes según la vocación que desarrollan. María Lorente Guerra, una de aquellas pequeñas, próxima a cumplir 15, filmará la fiesta para elaborar un documental. 


Como ha sido práctica espontánea en cada Café Dulce, celebrarán la posibilidad de dejar libre a nuestro niño interno para crear y jugar, incluso con el niño (real) que se trae de la mano a la fiesta y que con seguridad va a agradecer haber visto esa otra nueva y maravillosa imagen de quien lo acompaña día a día.


Soleida Ríos, una de las voces más auténticas de la poesía cubana, es la promotora de Café Dulce.


07 abril, 2014

HABITANTE DE LOS ESPACIOS INFINITOS




 Don Juan decía que algunos hombres de conocimiento,
después de una vida de lucha impecable, deciden permanecer,
mientras que otros se disuelven como soplos hacia el infinito.
Carlos Castaneda

El tiempo, tal y como lo vivimos y lo creamos, encarna nuestra progresiva desaparición; estamos al mismo tiempo vivos y enfrentados con la muerte: ese es el misterio de todos los seres vivos. La conciencia de este inevitable desaparición ensancha nuestras experiencias sin disminuir nuestra alegría.
Roman Opalka

Roman Opalka fue un pintor polaco nacido en Francia.  Su obra -siempre bajo el título Opalka 1965/1 a infinito- apenas registró cambios Su trabajo está realizado mediante un método muy estudiado:  sobre un lienzo invariable de 196 x 135 cm y los números, dibujados en apenas dos trazos de idéntico grosor, siempre con un pincel número cero pintado de negro, el artista empezaba a escribir los números naturales en blanco, en orden, desde el extremo superior izquierdo hasta la esquina inferior derecha. En 1968 pasó del fondo negro al gris, y en 1972, al alcanzar la cifra de 1000000, empezó a aclararlo progresivamente, introduciendo cada año un 1% más de blanco. En 2008, finalmente, se encontró pintando cifras blancas sobre fondo blanco que denominaba blanc merité, o blanco merecido.

Al final de cada sesión se fotografiaba siempre en la misma posición y con la misma iluminación con lo que se ha registrado su envejecimiento a lo largo de 46 años vividos entre Polonia, Alemania, Estados Unidos y Francia, donde se asentó en 1977.

Al acabar de pintar cada número, el autor lo repetía en voz alta en su lengua materna -el polaco- grabándose en una cinta magnetofónica, así  empezó a grabarse pronunciando los números que iba pintando, unos 400 cada día y entre 20.000 y 30.000 por lienzo. Además, tras finalizar cada lienzo, se realizaba una fotografía delante del cuadro, siempre en las mismas condiciones técnicas y de iluminación para poder comparar la sucesión creciente de números -y el cambio de tonalidad del fondo, en su caso- y el envejecimiento del artista.

Roman Opalka pintó un total de 233 cuadros en los que cada número, como cada segundo y cada minuto de nuestras vidas, precedía y era sucedido por una interminable procesión de líneas cuidadosamente ordenadas. Murió el día 6 de Agosto de 2011 mientras estaba de vacaciones en Roma, a punto de cumplir 80 años.

Le decía Don Juan a Carlos Castaneda en Viaje a Ixtlan que hay números infinitos de líneas que nos juntan a las cosas. Que el ejercicio de no­-hacer ayuda a cualquiera a sentir una línea brotada de la mano en movimien­to, una línea que uno podía colocar o arrojar donde quisiera. Opalka me hace sentir que sólo si nos montamos en el momento y lo usamos para llevar la totalidad de nosotros mismo hasta el infinito, en cualquier dirección, una se convierte en una ráfaga de luz y ya nunca vuelve a recuperar su forma. Ese es el reto mayor, la unión de nuestra conciencia con el infinito. Él  bombardeó su obra con una profusión de números y dejó que nuestras mentes se atur­dieran con la cantidad y la variedad de movimientos, y con la implicación de que cada uno de ellos, indi­vidualmente, era un sendero que conducía al infinito. Opalka era un viajero cósmico y su misión fue fluir con la energía del infinito.

 Roman Opalka

 
  Roman Opalka

 Roman Opalka

  Roman Opalka

  
  Roman Opalka